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Antiparasitarios para mascotas: por qué el invierno no es una pausa

El frío no elimina las pulgas ni las garrapatas. Te explicamos por qué la desparasitación de tu perro o gato no puede pausarse en invierno y cómo mantener el calendario correcto.

Equipo COVEPA · 18 de junio de 2026 · 5 min lectura
Antiparasitarios para mascotas: por qué el invierno no es una pausa

Hay una idea muy extendida entre quienes tienen perros y gatos en el sur: que con el frío, las pulgas y garrapatas desaparecen. Es comprensible pensarlo, porque en invierno uno simplemente las ve menos. Pero «verlas menos» no es lo mismo que «no estar». Y ahí está el problema.

En regiones con inviernos húmedos como Los Lagos y Los Ríos, la combinación de casas bien abrigadas, pelajes mojados y suelos rurales sin heladas profundas crea un ambiente donde los parásitos no desaparecen, solo se mueven: del patio frío al interior cálido, del pelaje a las alfombras, de las alfombras de vuelta al animal. Si suspendes la desparasitación en mayo esperando el verano para retomar, puedes llegar a noviembre con una infestación consolidada.

El mito del invierno como pausa antiparasitaria

Las pulgas adultas prefieren el calor para reproducirse, eso es cierto. Pero su ciclo de vida tiene cuatro etapas: huevo, larva, pupa y adulto. Las tres primeras viven fuera del animal, en el ambiente: alfombras, camas, grietas del piso, rincones de la caseta. Y en esas etapas, especialmente como pupas, pueden permanecer latentes durante meses hasta que las condiciones mejoran. El interior de una casa calefaccionada en pleno invierno es, para una larva de pulga, un verano permanente.

Las garrapatas, por su parte, no mueren con el frío en el rango de temperaturas típico del sur de Chile. Algunas especies pueden seguir activas sobre los 4°C, y en zonas rurales o con presencia de vegetación, el riesgo se mantiene todo el año. Hoy, con el cambio climático modificando los patrones de presencia de garrapatas en Chile, la recomendación veterinaria apunta a protección anual en la gran mayoría de los casos.

Parásitos internos y externos: dos problemas distintos

Cuando hablamos de desparasitación, hablamos en realidad de dos cosas diferentes:

Parásitos internos (endoparásitos): lombrices intestinales, tenias y otros parásitos que viven dentro del organismo, principalmente en el sistema digestivo. Sus síntomas más comunes son diarrea, vómitos, pérdida de peso, pelaje opaco y, en cachorros, abdomen visiblemente hinchado. Algunos de estos parásitos son zoonóticos, es decir, pueden transmitirse a las personas, especialmente a niños que juegan en el suelo o jardín.

Parásitos externos (ectoparásitos): pulgas, garrapatas y ácaros que viven sobre la piel o el pelaje. Además de causar picazón, pérdida de pelo y dermatitis, actúan como vectores: las pulgas pueden transmitir tenias cuando la mascota se los traga al acicalarse, y las garrapatas pueden transmitir enfermedades sistémicas tanto en animales como en personas, como la erlichiosis canina.

Una aclaración importante: esto no es lo mismo que la leptospirosis. Esa enfermedad no se transmite por pulgas ni garrapatas, sino por contacto con agua o suelo contaminado con orina de animales infectados —principalmente roedores— y es especialmente relevante en el sur de Chile por la humedad y los charcos del invierno. Puedes leer en detalle cómo se contagia y cómo prevenirla en nuestra guía sobre roedores en el hogar.

Ambos tipos requieren tratamientos distintos, con productos distintos. Algunos antiparasitarios modernos combinan ambas coberturas en uno solo, lo que simplifica el calendario, pero no todos los productos para uno sirven para el otro. Por eso es importante revisar qué está usando actualmente para tu mascota y confirmar que cubre los dos frentes.

Calendario de desparasitación: lo que recomienda la veterinaria

La frecuencia varía según el tipo de parásito, el producto y la etapa de vida de la mascota. Como referencia general:

Parásitos internos:

  • Cachorros y gatitos: desde las 2 semanas de vida, con frecuencia mensual hasta los 6 meses.
  • Adultos: mínimo cada 3 meses durante toda la vida, aunque muchos veterinarios recomiendan frecuencia mensual según estilo de vida y exposición.

Parásitos externos:

  • Productos mensuales (pipetas, comprimidos): aplicación cada 30 días sin interrupción, incluido el invierno.
  • Productos trimestrales (como algunos comprimidos para perros): cada 3 meses.
  • Collares antiparasitarios: protección prolongada de hasta 8 meses según la marca, sin necesidad de reemplazarlos en ese período.

⚠️Advertencia: La clave no es el producto específico, sino la constancia: el mayor error es suspender el tratamiento en otoño-invierno y reactivarlo en primavera, cuando la infestación ya puede estar instalada.

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¿Y si el gato no sale nunca de la casa?

Es la pregunta que más se repite. La respuesta corta: igual necesita desparasitación. Los parásitos entran al hogar de formas que no siempre vemos: en el calzado, en la ropa, en el pelaje de otro animal que sí sale. Un gato de interior puede nunca poner una pata afuera y aun así contraer pulgas si comparte espacio con un perro o si sus dueños los traen sin saberlo. Y los parásitos internos pueden transmitirse por contacto con suelo contaminado, incluso en jardines o terrazas.

Una nota sobre ganado y animales de trabajo

Si además de mascotas tienes bovinos, ovinos u otro ganado en el campo, la lógica es similar: el invierno no elimina la carga parasitaria interna, especialmente en animales que pastorean en suelos húmedos donde los huevos de parásitos gastrointestinales sobreviven fácilmente. Los calendarios de desparasitación del rebaño deben planificarse con el médico veterinario o el agrónomo de confianza, considerando las especies presentes, el tipo de suelo y la carga animal.

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Lo que sí puedes hacer este invierno

  • Revisar qué antiparasitario está usando actualmente tu mascota y si cubre parásitos internos, externos, o ambos.
  • Confirmar que no has suspendido el tratamiento en los últimos meses.
  • Si vives en sector rural o tu mascota tiene contacto con otros animales o suelos sin pavimentar, hablar con el veterinario sobre aumentar la frecuencia del tratamiento interno.
  • Lavar las camas y mantas de la mascota con agua caliente regularmente, especialmente si hay pulgas en el ambiente.
  • Recordar que si hay infestación de pulgas, tratar solo al animal no alcanza: el ambiente también debe tratarse.

En Covepa encontrarás antiparasitarios internos, externos y de cobertura combinada para perros y gatos, con opciones para distintas edades y tamaños.

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